“Si recorriera el mundo guiado por la luz del sol, jamás me perdería, pues él jamás se perdió”.
Como cada contenido, en Pindó, la llegada de la Geografía como disciplina a abordar, está ligada a la vivencia que el niño/a está experimentando en su alma.
En esta etapa biográfica el niño pasa de sentirse uno con el mundo, a separarse y percibir que él y el mundo ya no son una unidad. Estos cambios de percepción trae anímicamente inseguridades, miedos, incertidumbres, esta época llega para crear una relación con el espacio, con el mundo y la necesidad de encontrar una dirección.
La pedagogía llega entonces entonces como un alimento al alma, para acompañar los procesos emocionales que está vivenciando el niño y toma esas fuerzas, ese interés por conocer el mundo y ubicarse dentro de él para regalarle su primera experiencia con la geografía.

Por tal motivo llega en el marco de lo que es su espacio más cercano. En este caso la escuela, la cual es un espacio que nos nuclea. Hablamos de la historia de la escuela, los orígenes, donde se ubicaba anteriormente, como las características del lugar transforman y permean las experiencias, las dinámicas, costumbres. De lo más pequeño que nos convoca a todos, Pindo, nos vamos expandiendo un poco más para llegar a Marindia, conocer origen, la historia, su nombre, el barrio, las calles. Nos encontramos con intervenciones que han hecho los vecinos, el trabajo en comunidad, la creacion de “sembrando comunidad”, el hermoso espacio creado por vecinos tan distintivo de Marindia, Parque de los Pájaros.
Reconocer todas estas características del lugar, nos permite acercarnos más al mundo, a sentirnos parte de él. La relación que se da entre el espacio y nosotros mismos también nos determina. ¿Cómo podemos ayudar al entorno para mejorarlo? ¿Qué cosas son importantes de valorizar en este barrio?

Y lentamente nos vamos expandiendo para conocer otros lugares, otros barrios, el barrio de cada uno, siendo la escuela el punto de referencia para empezar a sentir las distancias. Es en esta época también nos acompañan los puntos cardinales, surgen a partir de la observación del sol, que en cierta medida nos da la tranquilidad de que si nos guiamos por su luz jamás perderemos el norte, el rumbo.
Cada experiencia varía según la vivencias que trae el maestro, con su impronta, sus cualidades, si bien hay grandes pilares sobre los cual fundamos las experiencias, cada docente pasa por el cuerpo el conocimiento para llevarle algo vivo al niño.
Este año los niños fueron a la casa de su maestra, que vive en otro balneario a 35 km de la escuela, con estas ganas de explorar el mundo el niño comienza a percibir que todos los espacios que nos rodean no son iguales, que hay diversidad geográfica, que hace a la diversidad humanas, a la distintas maneras de vivir en función del espacio que habitan. (aquí entra lo cultural, lo económico, la manera de producir, las tradiciones, la música, etc.)
Entonces el objetivo central es formar seres humanos que sientan amor por la diversidad que hay en la humanidad.

En esta experiencia donde pernoctaron en la casa de la maestra, pudieron ir juntos a ver el amanecer, y cargar de emoción, de sentido, de imagen la salida del sol por el Este.
Luego de la contemplación (que promueve el conocimiento del espacio), la invitación está vinculada con el despertar del sentimiento de pertenencia por el lugar.

Esta intervención es promovida por preguntas como:
¿Cómo puedo ayudar al entorno para mejorarlo?
¿Qué cosas son importantes de valorizar en este barrio?
Qué cosas me generan cada espacio y cómo me relaciono con él.
Dónde quiero estar y dónde no.
Y así comienzan a vivenciar un sentimiento fraterno de amor por el otro y a hacer de la Geografía, una experiencia viva y cercana.

En cuarto año el interés por el entorno material y social se asienta en su vida diaria y de la mano de la curiosidad, la observación y el cuestionamiento, comienzan a reconstruir su imagen del mundo y del Ser Humano, muy distinta a la que tenían durante sus años pasados.
A los 9 y 10 años es fundamental poder brindarles un acompañamiento en esta reconceptualización del mundo y del Ser Humano (que ya ha empezado en tercer año) nutriéndola de sentido; y que este acompañamiento, a su vez, pueda sentirse sincero y seguro.
En esa búsqueda de sentido, esta primera época de Geografía, les invita a observar su entorno cercano (la escuela, el barrio o balneario de la escuela, etc.), así como los fenómenos que ocurren en la naturaleza anunciando día y noche, los cambios de estación, las distintas transformaciones vivas que lo rodean, así como la orientación con los puntos cardinales.
Luego de la contemplación (que promueve el conocimiento del espacio), la invitación está vinculada con el despertar del sentimiento de pertenencia por el lugar, en un intento de aceptar el espacio como parte de sí.
Esta intervención es promovida por preguntas como:
¿Cómo puedo ayudar al entorno para mejorarlo?
¿Qué cosas son importantes de valorizar en este barrio?
Y así comienzan a vivenciar un sentimiento fraterno de amor por el otro y a hacer de la Geografía, una experiencia viva y cercana.


